
Es un plato que suelo preparar algunos viernes, porque es el día que entran unas estupendas almejas de carril en mi pescadería favorita. Las almejas constituyen una parte esencial de este plato, al que atribuyo una tradición mozárabe. La primera vez que lo probé fue en el restaurante cordobés El Caballo Rojo, cuya cocina se distingue por haber incorporado acertadamente recetas mozárabes a su carta (rape, alcauciles o el cordero a la miel), las cuales recomiendo. Pues bien, las almejas de carril y no las chirlas son las idóneas para este guiso, aunque para cuatro personas no uséis más de una docena, se trata sólo de dar un suave toque de sabor marinero, la base son los cardos. Un plato, en suma, de fácil elaboración y agradable degustación...