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13 diciembre 2011

Espinacas 'esparragás' con garbanzos


Es un plato que crea adicción, un combinado mágico que mezcla verdura y legumbres atildado con el aroma de las especias. Increíble. No debería faltar en el menú semanal.  Es un plato, además, que recoge la esencia clásica de la gastronomía casera. De ahí que sea normal escuchar que las espinacas esparragás recuerdan a la abuela o a la madre en la cocina. Y de esto se han percatado mesones y tabernas, donde este plato se elabora y presenta con gran fundamento y mimo. Una verdura tan versátil y agradecida por sus propiedades vitamìnicas y antioxidantes como las espinacas merece su puesta de largo con esta receta que a buen seguro a nadie dejará indiferente. Lugares hay donde poder degustar este plato, pero si viajáis a Córdoba no dejéis de elegirla en la carta del mesón Juan Peña, en la calle doctor Fleming. Eso sí, no es un plato cuya elaboración salga a la primera, no desesperéis e intentarlo hasta lograr el punto que más os agrade.

Ingredientes: Espinacas, garbanzos (un bote en conserva), ajos, aceite de oliva, sal, pimienta molida, cominos, pimentón (dulce o de la Vera), unas rodajas de pan y vinagre.

Elaboración: Tenéis dos opciones: o compráis las espinacas ya cortadas y congeladas en un paquete de unos cuatrocientos gramos, o bien usáis las naturales y las hervís, en ambos casos guardad su caldo, pues nos servirá más tarde. Comenzamos friendo en una sartén los ajos enteros y pelados (con tres será suficiente) y unas rodajas de pan; mientras tanto, en un mortero ponemos una poca de sal, pimienta, cominos, una cucharada de pimentón (si usáis el de la Vera os dará un sabor especial) y vinagre. Una vez dorados los ajos y el pan, los añadimos al resto. En la sartén y sobre el aceite ya caliente incorporamos las espinacas, que marearemos poco a poco. Es el momento de usar el almirez para batir el contenido del mortero hasta formar una masa cremosa, la cual suavizaremos añadiendo un poco del caldo de las espinacas. Una vez que la verdura haya alcanzado consistencia, enriqueceremos con el contenido del mortero, mezclándolo todo bien. A continuación, damos un agua a los garbanzos y los incorporamos a la sartén, corrigiendo el grado de sabor de las especias y sal si fuera necesario. El plato está prácticamente acabado, pero a fin de que las espinacas no queden secas, id añadiendo el caldo hasta que consigáis la textura y cremosidad deseada. Antes de servir, añadir un poquito de vinagre, es el toque final para un remate de altura.

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