Esta variedad de caqui, cuya procedencia apunta a Extremo Oriente y es conocido también con el mitológico sobrenombre de El pan de los dioses, es hoy un hito en la nueva cocina dada su versatilidad y adaptación para la elaboración de postres, desde su maceración en almíbar a la suave textura del mousse. Estos que penden del árbol ilustrando estas líneas son mis primeros sharonis, están a punto de madurar y posiblemente los coja dentro de quince días. Es un árbol pequeño aún, cuyas hojas revelan un colorido inconfundiblemente otoñal y una entereza resquebradiza que dejarán desnudas las ramas a mediados de diciembre. Ayer arranqué uno y probamos su sabor en casa. Aún tendrán que madurar unos días para eliminar ese rastro predominantemente...