Tocaba pasta y esto siempre es un acierto. Dicen que los glúcidos vivifican el sentido del humor. Que yo sepa pocas personas menores de noventa años desafían rechazar un plato de pasta. Y si esta es casera la aceptación es casi universal. La última vez que preparé macarrones los acompañé con chorizo o salchichas aderezados con salsa de tomate casera, ocasionalmente también los elaboré con queso azul, a menudo con carne y salsa boloñesa tuvieron su momento de gloria, y muy de tarde en tarde a la carbonara, prefiriendo otro tipo de pasta para estas tres últimas ideas. Así que, con escasa confianza de innovar, abrí el frigorífico para encontrar una nueva fórmula y me encuentro con algunas setas a la plancha que me sobraron anoche...