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18 septiembre 2012

Picadillo andaluz


Si hay un plato veraniego por excelencia en Andalucía, ése es el picadillo, elaborado con lo mejor de la huerta y tan generosamente variado en su elaboración como gustos. Subo al blog el clásico de tomate, pepino, cebolla y pimiento, aderezado con abundante aceite de oliva virgen extra, algo comedido con el vinagre de vino y con un punto escasito de sal. Armoniza un almuerzo o cena acompañando tortillas de patatas, filetes aliñados o pescaíto frito. Es un plato que admite aguacate y calabacín sin que por ello pierda ese rastro a la vieja usanza culinaria que lo distingue, pues si algo define a la gastronomía popular y en especial la mediterránea es su capacidad  para adaptarse a la nueva cocina y acertada fusión de ingredientes. Otras variedades nos presentan picadillos con atún o melva, aceitunas verdes o negras, espárragos blancos, huevo duro, gambas, maíz, zanahoria, remolacha, hierbas aromáticas y un largo etcétera según usos, costumbres y lugares, a cada cual más sugestivo e interesante. Algo tan versátil, sencillo y natural jamás deja a nadie indiferente.

06 junio 2012

Huevos rellenos a la manera de Carlota


Es uno de los platos preferidos de mi hija Carlota, así que anoche, nada más sugerirlo, se prestó a preparar la cena. A sus doce años tiene iniciativa en la cocina siempre que hablemos de cuatro platos imprescindibles para ella: los canelones, las gulas, un revuelto de salchichas y esta sencilla receta de huevos rellenos con la que nos deleitó. Sin grandes complicaciones y en menos de treinta minutos ya los tenía elaborados, un par de horas en el frigorífico y el éxito garantizado para mi chica no se hizo esperar.

Ingredientes: Huevos, atún (latas en conserva), kechup, mahonesa y tomates cherry.

Elaboración: Se cuecen los huevos (con once minutos bastará), cuya agua sazonamos con sal cuando arranque a hervir, lo que nos facilitará su peladura una vez fríos. Cortamos por la mitad, reservando un par de yemas, mezclamos el resto con el atún y el ketchup hasta alcanzar la masa con la que rellenaremos los huevos. Cubrimos con una capa de mahonesa y desmenuzamos encima las yemas de huevos reservadas. Cortamos unos tomates cherry para acompañar.

01 junio 2012

Pimientos rellenos de bacalao en salsa de nata


Aunque tiene una primera fase laboriosa, la elaboración de unos pimientos del piquillo rellenos de bacalao resulta agradecida, sobre todo si pensamos en el resultado: mi hija Cari acabó mojando sopas en la cazuela, pero es que a ella le gusta una barabaridad tanto esta salsa como la que le preparo en los espaguetis a la carbonara. El mérito es de los ingredientes. El principal de éstos: los pimientos del piquillo, que nos llegan envasados procedentes de la localidad navarra de Lodosa, cuna española del cutlivo de estos pimientos de gran versatilidad cuya textura permite uno y mil rellenos, siendo éste con migas de bacalao uno de los más solicitados a cocina. Cuentan los libros de historia que esta variedad de pimiento fue traída desde el sur de América y exportada a Europa por Cristóbal Colón. Hoy es frecuente y cómodo encontrarlos envasados, incluso rellenos en algunos establecimientos en los departamentos de congelados. Por casualidad he encontrado una receta de pimientos rellenos con morcilla de Burgos, así que cogeré la pluma y el bloc para ir apuntando...

Ingredientes: Una lata de doce pimientos del piquillo, bacalao desmigado y desalado, aceite de oliva virgen extra, cebolleta, pimiento verde, harina, leche, sal y pimienta. Para la salsa: una cebolleta, azafrán en hebra, sal, vino blanco y nata para cocinar.

Elaboración: En una cazuela con un fondo de aceite rehogamos cebolla y pimiento verde picados, a lo que añadiremos el bacalao (desmigado y desalado), unas vueltas después incorporamos una cucharada sopera de harina que removeremos para, a continuación, ir vertiendo leche en tres tandas hasta lograr un relleno consistente. Dejamos enfriar y rellenamos los pimientos del piquillo. Es el momento de preparar la salsa en una amplia sartén o cazuela con un poco de aceite donde sofreímos una cebolleta con unas hebras de azafrán, a la que una vez transparente añadiremos un chorreón de vino blanco, evaporado el alcohol usaremos nata para cocinar, a la que añadiremos los pimientos rellenos, mientras esperamos que la cochura haga su fusión lentamente sin perderla de vista nos tomamos esa copita de vino en rama de Moriles bien fresquito que de seguro, a estas alturas, ya nos merecemos.

23 mayo 2012

Pastela moruna, esencia arábiga en fogones andaluces

Referente ineludible de la gastronomía árabe, la pastela moruna lleva su esencia y aroma a las cocinas andaluzas, siendo ésta que subo al blog adoptada de una receta que nos llega desde Granada. Llevaba tiempo detrás de este plato que fusiona ingredientes dulces y salados, y la noche de ayer, con la anunciada visita de familiares, resultaba un momento tan bueno como otro para hacer el primer ensayo. Con este propósito llamé a mi hermana Amalia, que vive en la tierra del Darro, para que me precisara por enésima vez datos y tiempos de la receta. Nuevamente descubrí una elaboración sencilla y divertida, además de sorprendente, pues para quienes como yo la repostería sigue siendo una asignatura pendiente anima gratamente manipular con facilidad algunos de sus ingredientes. Una de dos: o el personal anoche tenía un hambre de vértigo, o realmente esta pastela es un buen comienzo que puede alegrar otras cenas.

Ingredientes: Masa de hojaldre, cebolletas (puse cuatro bien gruesas), aceite de oliva virgen extra, pollo asado desmenuzado, piñones, cacahuetes, almendras fritas, pasas, mermelada de tomate, sal, canela en polvo y azúcar glas.


Elaboración: En una cazuela o sartén rehogamos abundante cebolla fresca, añadimos un poco de sal y esperamos a que se poche bien, evitando en todo momento que se queme. Incorporamos seguidamente los piñones enteros y un majado que habremos preparado en el mortero con cacahuetes y almendras, ponemos también las pasas (hay quien prefiere macerarlas con anterioridad), canela molida y unas tres cucharadas soperas de mermelada de tomate, si no disponéis en ese momento usad tomate frito y azúcar para contrarrestar su acidez. Incorporamos el pollo asado desmenuzado y esperamos unos minutos hasta lograr la textura deseada para el relleno. Mientras tanto, extendemos una capa de hojaldre en la bandeja de horno sobre la que depositaremos el relleno, cerrando la pastela con una segunda lámina de esta masa que no pintaremos tras sellarla, pues no estamos elaborando una empanada. Pinchamos y espolvoreamos azúcar glas y canela en polvo. Con media hora en el horno a 180 grados habremos dorado la masa lo suficiente para considerarla en su punto, mientras la cocina se habrá impregnado de un agradable aroma a canela con el que habréis atraído al personal a vuestro fuero. Una receta que parece laboriosa, pero igualmente divertida.

22 mayo 2012

Salpicón de marisco, al fresco de una noche veraniega


Si hay un plato veraniego por excelencia creo que el salpicón de marisco debería estar en primera línea de la parrilla. Y lo bueno es que crea sana adicción, con lo cual se garantiza su presencia al menos un par de días en el menú familiar cada semana. Recuerdo como uno de los mejores salpicones que he degustado el que el restaurante El Caballo Rojo nos servía durante la fiesta anual de la Asociación de la Prensa de Córdoba cada 24 de junio, celebrábamos nuestra Noche de los Periodistas cruzando el solsticio de verano en la fresca noche de San Juan en la sierra cordobesa. Tenía por costumbre Pepe el del Caballo servir este salpicón en cuencos blancos, que los camareros amablemente nos hacían llegar mientras, de pie, departiamos con los colegas, con artistas, políticos, escritores, gente de la cultura y culturetas, en fin... Langostinos y pulpo en una mezcla sabia con verduras y, lo que siempre se valora en este plato: abundante aceite y corto en vinagre, creo que es uno de los secretos para alcanzar su auténtico sabor.

Ingredientes: Langostinos, pulpo, tomates, pimientos verdes y rojos, cebolleta, aceite de oliva virgen extra, vinagre y sal.

Elaboración: Me gusta poner los langostinos enteros una vez pelados y quitadas las cabezas, mientras el pulpo, ya cocido, troceado en mitades. Picar los tomates, los pimientos (el rojo es esencial), una cebolleta será suficiente para que no destaque, sal y vertemos un poco de vinagre de vino. Incorporamos seguidamente el aceite, la cantidad dependerá del gusto de cada cual y del tipo que uséis, pero a mi me gusta poner bastante, pues debe quedar aceitoso. Cuando hayáis alcanzado el punto deseado, enfriad en la nevera antes de servir. Durante las noches de verano, con una cerveza helada, resulta insuperable.

30 marzo 2012

Stromboli de hojaldre relleno con jamón york y queso




Cuando vi esta idea en el blog Danza en la cocina, supe que tenía que adoptarla —no a María Jesús, la autora de estas originales recetas, quien vive tranquila en las agrestes y verdeadas tierras asturianas, aunque también le gustaría este sur alegre y hospitalario—. Y anoche era el momento idóneo avivado con la expectación de mis chicas, quienes ya se relamían sabiendo lo que se avecinaba. Aunque nunca habíamos oído hablar del Stromboli, una fórmula que se presta a una variedad sugerente de relleno, no era la primera vez que habíamos usado el hojaldre en vez de la masa tradicional para elaborar pizzas y calzones. El resultado fue prometedor, en opinión de mis hijas, pero como toda primera vez hay que controlar la cantidad del relleno, demasiado generoso con el queso y jamón jork. El segundo stromboli que preparé fue de espinacas con queso y para los siguientes ya me ronda por la cabeza una carne rellena con un aderezo argentino, o unas espinacas a la crema....

Ingredientes: Masa de hojaldre, lonchas de queso y jamón york, huevo para pintar la masa.

Elaboración: Extender la masa e ir colocando una capa de lonchas de jamón york y otra de queso y luego enrollamos hasta quedarnos con un rulo sellado en los extremos. Pintamos con huevo, pinchamos ligeramente con un tenedor y horneamos hasta comprobar que el hojaldre esté tostado. Es fácil, algo meticuloso y siempre agradecido.

29 febrero 2012

Ensalada escabechada


Sin duda una de mis ensaladas favoritas, una mezcla original de ingredientes naturales que casan con un aliño variado que dependerá de cada gusto, si bien al incorporar un escabeche, éste nos dará el toque ácido por el que podemos prescindir del clásico vinagre de Jérez o balsámico o zumo de limón. Imprescindible sin embargo es ese escabeche en forma de perdiz o pavo o, si queréis un toque marinero, una caballa o atún le irá de perlas. Optamos por la perdiz en escabeche que teníamos a mano y que resultó, en mi opinión, la ensalada escabechada perfecta.

Ingredientes: Lechuga variada y canónigos, perdiz escabechada, alubias blancas y tomates cherry (opcional), aceite de oliva virgen extra y sal.

Elaboración: Sobre una cama de lechuga variada con canónigos incorporamos la perdiz escabechada fileteada y el jugo en el que viene macerada, las alubias blancas de bote (aclarad con anterioridad para quitar el sabor de la conserva) y trocead unos tomates cherry. Aliñad con aceite de oliva y una pizca de sal. Fácil, original y sorprendente.

22 febrero 2012

Champiñones rellenos a la plancha


Había esta mañana unos espléndidos champiñones en la tienda de al lado, así que me agencié media docena de un buen diámetro con los que preparar unos entrantes a la comida de hoy. No figuraban en el guión, pero así me gusta la cocina: cambiar sobre la marcha cuando menos lo esperas e idear cómo añadir algo nuevo. Suelo usar estos sombreros como guarnición para la carne, o en revueltos donde las propiedades de estos hongos impregnan de aromas la cocina. Unas semanas atrás los braseamos en la barbacoa y resultaron exquisitos. Hoy tocaban con la receta clásica a la plancha (otro día alucinad usando unas gambas y una majada con aceite, ajo y cayena), a la que he añadido queso para fundir, logrando unos champin de textura cremosa.

Ingredientes: Champiñones, acete de oliva virgen extra, ajos, pizquitos de jamón, sal, pimienta, queso para fundir y perejil fresco.

Elaboración: Bien lavados y cortados los tallos (no los tiréis ya que con ellos haremos un pequeño revuelto), colocamos los champiñones vuelta abajo en una sartén con aceite. Mientras tanto, picamos el ajo y el perejil. Una vez dorados, damos la vuelta, salpimentamos e incorporamos dentro del champiñón el ajo y los pizquitos de jamón. Unos minutos para que se hagan por la base y damos la vuelta de nuevo con precaución de no desaparramar el contenido, al cabo de un minuto recuperamos su forma normal añadiéndole el queso y el perejil. Colocad una tapadera encima hasta que se funda el queso. Así de fácil y rico de veras.

09 febrero 2012

Salmorejo, la estrella de las cremas en la gastronomía cordobesa

Crema estrella de la cocina popular cordobesa exportada a los confines gastronómicos como plato ùnico, siendo la esencia fresca y ligera para canapés y la guarnición idónea para tortillas de patatas y bastones de berenjenas fritas. Tiene el salmorejo además de una popularidad reconocida en los fogones domésticos y de la alta cocina, su cofrafía en Córdoba, desde donde se profesa su consumo casi litúrgico a la vez que se ensalzan sus valores culturales y culinarios. Es, junto con el flamenquín y el rabo de toro, el tercer plato autóctono de esta tierra cuna de las tapas en tabernas y mesones, donde el salmorejo ocupa lugar preferente en las cartas, siendo su elaboración tan variada como cocineros. De ser una crema que antaño se preparaba preferentemente para su consumo durante los meses de verano —esta base con menos pan y abundante agua toma forma del tradicional gazpacho—, se puede degustar en cualquier momento, siempre a temperatura fresca adornada con pizquitos de jamón ibérico y huevo duro desmenuzado, abrillantada con un chorreón de aceite de oliva virgen extra.

Ingredientes: Tomates maduros (sean de pera o en rama), pan de telera (sobre esto hay literatura, decantándose algunos  por este pan de miga generosa, y los que ven en las barras o baguettes, así como el pan de media coción el secreto de su cremosidad,  en todo caso es preferible que el pan sea de anteayer), ajos, sal, vinagre de Jerez y aceite de oliva virgen extra; huevos duros y jamón para adornar.

Elaboración: Si dispones de Thermomix habrás experimentado con las fabulosas texturas resultantes de su elaboración, pudiendo aportar el toque personal hasta alcanzar la cremosidad preferida. En la mayoría de los bares se usa este robot. Quien ha probado el salmorejo tradicional cordobés (o también la porra antequerana) apreciará el valor gastronómico de esta preparación casera. Así que con un kilo de tomates recien pelados y cortados los incorporamos a un vaso grande de batidora, junto con un ajo (en el gusto de cada cual va la cantidad que uséis de éste, pero en todo caso quitarles la parte central en beneficio de una suave digestión), las migas de pan levemente humedecidas (cuanto más uséis más espeso será el resultado), vinagre, sal, y a medida que mezcláis con la batidora los ingredientes añadíd poco a poco el aceite hasta lograr una masa homegénea. Id probando hasta alcanzar la textura, cremosidad y sabor preferido. El resto, enfriar en la nevera y antes de servir incorporad unos pizquitos de jamón ibérico, unos huevos duros desmenuzados y unas gotas de aceite. Acompañad con una buena hogaza de pan para el moje.

Guarnición y otros platos: El salmorejo, como crema o salsa, casa muy bien con algunos alimentos como los anteriormente citados la tortilla de patatas y bañando los bastones de berenjena frita, suavizando boquerones fritos y profundizando el sabor de la merluza al horno. También el salmorejo se sirve de ingredientes como guarnición para realzar su potencial gastronómico, de ahí que salpicado con migas de bacalao resulta un plato de altura. Los últimos reportajes que vi al respecto usaban el salmorejo como cama donde depositar el bogavante, la elaboración de salmorejo de fresas y piquillo y el genial bacalao confitado con salmorejo de mejillones, este último de mi admirado cocinero Sergio Fernández.

15 enero 2012

Menú para un domingo lluvioso: Endibias con roquefort, caviar y nueces. Timbal de morcilla y gambas

La mañana del domingo amaneció encapotada por nubes espesas y oscuras; a eso de las once la lluvia ya arreciaba sobre la ciudad. Con anterioridad había salido a comprar unos churros para el desayuno y el periódico con cuya lectura había planeado pasar la tarde. En días como éstos toca almorzar el consabido arroz dominguero, pero hoy me apetecía romper con la rutina, así que abrí el frigorífico y hallé la solución en el cajón de la verdura, en la bandeja del fiambre, algo de queso azul y huevos que me miraban desde la puerta, mientras que del congelador saqué una bolsa que remataría la faena. No prometía un almuerzo abundante, pero sí original en alguno de sus platos. Mientras preparaba los ingredientes y ya cercana la hora del almuerzo mi hija Cari me sorprendió con un aperitivo de tostas de jamón serrano y queso de cabra que calentó unos segundos en el microondas. Fantásticas. Con éstas abrimos un tinto joven. Os propongo este menú, merece la pena.

Endibias con queso azul y caviar


Casi siempre solemos preparar el plato de endibias con una salsa de queso azul, en realidad resulta un aderezo apropiado pues funde los sabores tenuemente amargos de la verdura con la acidez y suavidad de la nata. En definitiva, no nos salimos de madre y optamos por prepararlo de esta manera, aunque me quedan pendientes su elaboración en ensalada (con pavo y jamón) o flambeadas con brandy.

Ingredientes: Hojas de endibias, nata, queso azul, nueces y caviar.

Elaboración: Deshojad las endibias, lavad bien y secad con un papel de cocina. En una sartén ponemos el contenido de un bote de doscientos miligramos de nata para cocinar y cuando esté caliente añadimos el queso azul (poned la cantidad que más os agrade, pues ya sabéis que su sabor es intenso), unas nueces picadas y vamos removiendo hasta que el queso se funda y la salsa adquiera el espesor adecuado. Montad el plato incorporando al final unas huevas de caviar.


Timbal de morcilla y gambas



Probamos este plato por primera vez en el restaurante cordobés Casa Antonio, en el 17 de la calle Alcalá Zamora, y fue toda una sorpresa y un acontecimiento gastronómico por la sencillez, imaginación y presentación con el que nos fue servido. No cuadrábamos cómo combinar la morcilla de Burgos con las gambas, un contraste que debía tener su triquiñuela para fundir sabores y aromas con la capacidad de poder diferenciarlos, que cada ingrediente mostrara su personalidad y haced de esta fusión un plato inolvidable. Y creánme que así fue.

Ingredientes: Morcilla de Burgos, aceite de oliva, gambas y dos huevos de campo.

Elaboración: Hoy era la primera vez que afrontaba la elaboración de este plato, cuyo resultado es el que veis en la fotografía, aunque me quedo con la satisfacción del agrado con el que fue aceptado en casa.  La verdad es que la idea es sencilla y muy fácil de realizar. En primer lugar, descongelar las gambas peladas a su amor, y bien escurridas pasadlas a la sartén con un chorrito de aceite, apartad enseguida para que no mengüen. En otra sartén, poned la morcilla sin aceite y pasadla a fuego medio unos minutos, evitando a toda costa que se fría. Ahora es el momento de hacer el revuelto con las gambas, para las que he usado dos huevos de campo, de los que mi cuñado Javi me trajo la última vez que pasó por casa. Son unos huevos espléndidos, de color amarillo intenso y textura cremosa (se aprecia perfectamente en la foto), cuya ingesta constituye un placer sin igual. Una vez terminado, montad el plato colocando la morcilla en el fondo del aro de presentación y encima el revuelto. No os defraudará.

11 enero 2012

Soldaditos de Pavía, (buñuelos de bacalao en tabernas y Cuaresma)


En Andalucía y Madrid se les conocen como soldaditos de Pavia, mientras en otras ciudades son los populares buñuelos de bacalao. Pese a que los haya etiquetado en este blog como entrantes, nos acostumbramos a tomarlos después del potaje de vigilia, casi siempre durante la época de Cuaresma. Hoy día los soldaditos de Pavía se pueden degustar en algunas tabernas andaluzas como tapeo acompañados de un vino blanco en rama, yantar y jarra a la vieja usanza. Existen varias teorías sobre el origen de este nombre, a la vez que una controversia sobre la veracidad de unas y otras, en todo caso algo debe de ser cierto cuando los madrileños asociaron la simulación de las tiras de bacalao acompañadas de pimiento rojo (tal y como se sirve este plato en Madrid) con el color de los uniformes de los soldados durante el golpe militar del general gaditano Manuel Pavía con el que se ponía fin a la primera república española. Elaborar este plato es todo un ritual que guarda el aroma y las formas de la cocina casera.

Ingredientes: Bacalao, ajos, perejil, harina, levadura (o bicarbonato), aceite de oliva, sal, pimienta, puerro y laurel.

Elaboración: Coced en una cazuela con agua el puerro con una hoja de laurel, unos granos de pimienta y un chorrito de aceite; a punto de hervir incorporar las tiras de bacalao, tapad y apagad el fuego. Mientras tanto, hemos picado el ajo y el perejil, y en un cuenco mezclamos la harina con la levadura y vamos añadiendo agua de la cocción hasta alcanzar una masa consistente. Incorporamos el ajo, el perejil y el bacalao desmigado. Mezclar bien y tapad con papel film para que repose una hora aproximadamente. Fermentada la levadura iremos friendo los soldaditos en aceite con la ayuda de una cuchara. El resultado: un placer de la cocina de casa con el que remataréis un buen potaje de vigilia.

28 diciembre 2011

Ensaladilla rusa


Uno de los entrantes o aperitivos más populares en España pese a tener un origen foráneo que lo define, porque esta ensaladilla nos llega desde Rusia y por muy arraigada que esté en las cocinas de todo el mundo se le sigue denominando de esta manera. En realidad, fue un italiano el inventor de esta ensalada de finales del siglo diecinueve. Lucien Oliver trabajaba en el restaurante moscovita Hermitage, en cuya sala difundió las excelencias de este plato al que incorporaba una vinagreta e ingredientes como la carne de venao, que junto con las patatas formaban la base de este entrante, aunque poco más sabemos de la receta original, que desapareció con el cierre del local. Sin embargo, con el tiempo se fueron incorporando otros ingredientes, ya fueran guisantes o productos autóctonos del lugar como los arenques o el pollo, hasta llegar a nuestros días con las recetas culinarias conocidas. En España la ensaladilla rusa tiene su base vegetal, a excepción del atún, o de las gambas. Lo importante es que este plato es tan versátil que puede prepararse con una y mil ideas. Ésta es a mi manera.

Ingredientes: Patatas, zanahorias, guisantes, pimiento morrón (o del piquillo), huevo duro, langostinos cocidos, atún en escabeche y mahonesa.

Elaboración: Coced las patatas con su piel, a las que habremos pinchado suavemente y sazonaremos a punto de hervir el agua. En otra cazuela haced lo mismo con unas zanahorias y unos huevos, ambos ingredientes estarán cocidos en unos once minutos, al menos los huevos. Si encontráis guisantes en vaina ponedlos junto a éstos, si no usad un bote en conserva. Cortar un pimiento del piquillo en trozos menudos, mezclar con un huevo duro picado, varios langostinos cortados en trozos pequeños y el contenido de unas latas de atún en escabeche. Una vez enfriadas las patatas y las zanahorias hay que cortarlas en trozos de no más de medio centímetro, que iremos añadiendo al resto de ingredientes junto con los guisantes. Volcar el contenido de un bote mediano de mahonesa y mezclar bien. Adornar con unos pimientos morrones, gajos de huevo duro y guisantes. Hasta aquí una idea. Hay más, porque la ensaladilla admite todo mientras podamos diferenciar los sabores. Hay a quien le gusta incorporar indistintamente surimi -que suavizará el plato-, pepinillos, aceitunas, cebolla y alcaparras, entre otras. Es lo que hace interesante y exquisito el invento del ítalo Oliver.

25 diciembre 2011

Cazuela de gambas al ajillo


Tan recurrente como de fácil elaboración en cualquier momento. No obstante, es un plato que tiene su técnica, mucho que ver con la temperatura y la cocción. Por lo demás, es la resulta de buenos ingredientes. El gran secreto reside en la calidad de las gambas, y en su tamaño, no aconsejables las pequeñas y, sin caer en purismos, suelo usar las congeladas, siempre disponibles en el frigorífico para cualquier entrante socorrido con los amigos, o para darse un gustazo con unas buenas rebanadas de pan para mojar en la salsa, todo ello regado con una cerveza helada.

Ingredientes: Gambas, ajos, guindilla, aceite de oliva, pimentón y vinagre (ambos opcionales).

Elaboración: Con un ajo picado será suficiente, que pondremos a freir en una sartén con aceite y una guindilla. Procurad que los ajos no se doren. Si optáis por verter un poco de vinagre (no suelo practicarlo, aunque es una opción interesante) ahora es el momento, pero tened a mano una tapadera pues con el aceite caliente lo normal es que empiece a salpicar por doquier, vosotros mismos. Es importante que las gambas se hayan descongelado antes de incorporarlas, a fin de que suelten la menor cantidad de agua posible. Ponemos una pizca de pimentón dulce, movemos y retiramos del fuego para que las gambas se hagan poco a poco sin perder su jugo, entereza y tamaño. Una buena rebanada de pan de telera y a mojar.

15 noviembre 2011

Aceitunas aliñadas


Mediados de noviembre y una gran superficie de olivares españoles ya han sido vareados recogiendose de sus ramas el fruto que nos reportará en los meses venideros el ingrediente esencial de nuestra dieta mediiterránea: el aceite. Pero antes de que este proceso inicie su transformación en las almazaras, ya hemos degustado las nuevas aceitunas preparadas en múltiples variedades de aliños, los cuales identifican la manera de macerarlas, manipularlas y finalmente condimentarlas con las especias autóctonas de cada lugar y casa porque, en esto del aliño tira mucho la tradición y la experiencia de puertas adentro. Cada año suelo aliñar algunas aceitunas, no todas en la misma tanda ni de la misma manera, aunque cada una pasa por la misma fase de encurtido. No soy experto y ya me hubiera gustado haber aprendido de una enseñanza tradicional. De hecho, este año he comprado un revuelto de especias para aliñarlas comercializado por una conocida marca. Tomillo, romero, laurel, orégano e hinojo componen este triturado que viene a solucionar su búsqueda por separado y casi siempre, si queremos unos condimentos frescos, distribuido por los puestos de los mercadillos ambulantes, donde nada más ver la variedad de aceitunas a la venta se te quitan las ganas de aliñarlas.

En el revuelto de marras predomina el hinojo, destaca su sabor sobre el resto de ingredientes: quizá no fuera acertado... Luego comprendí que estaba equivocado pensando así, pues en casa supo a gloria la primera tanda de partías. Animado me aventuro con las ralladas, escogidas entre las más oscuras, y con estas hay que pelear durante todo el proceso. Finalmente, este fin de semana prepararé las de ajo, que degustaremos a partir del mes de mayo. Si queréis conocer la rica variedad de aceitunas que tenemos en España, aquí os dejo este enlace, y si además os interesa su preparación, a continuación os propongo unos pasos e ideas para que las aceitunas lleguen en buen estado de madurez antes de su aliño, el cual ya depende de vosotros, de vuestro gusto y maestría.

Ingredientes: Aceitunas, agua, sal, vinagre, ajos, orégano, tomillo y romero.

Elaboración: Es importante que las aceitunas estén bien lavadas antes de su manipulación y de no disponer del artesanal artilugio para partirlas y rallarlas, os podéis ayudar de un mazo de madera con el que partir las aceitunas sobre una base siempre de este material o plástico. Durante todo el proceso es conveniente mantener el fruto alejado de cualquier instrumento metálico, así como evitar el contacto de las olivas con las manos, usad guantes. Una vez partidas, cambiad el agua varias veces en ese momento y luego, una vez al día, hasta que comprobéis que las aceitunas han perdido su amargor, aunque a mi me agrada que conserven esa pizca de identidad tan señera. Hasta aquí el procedimiento básico que prepara las aceitunas para su aliño. Las olivas es un producto perecedero, con una fecha de caducidad relativamente corta una vez que se descuelgan del árbol. De ahí la importancia de controlar la cantidad de aceitunas que habremos de aliñar para no desperdiciar esta materia prima. Si disponéis de varios kilos y no los vais a consumir pasados quince días, existe un remedio para su conservación. No hay nada más primitivo y efectivo que hacerlo a través del procedimiento de la salmuera (agua y sal en proporciones adecuadas). Ya sean enteras, partidas o ralladas conservalas en agua con sal hasta que vayáis a usarlas. Una vez dispuestos a aliñarlas, machacar unos ajos, usad las especias que más os gusten (me agrada el romero, tomillo y orégano más que cualquier otro), verter un buen chorreón de vinagre y cubrir con salmuera. Dejad durante un par de días para que tomen el aliño y nunca rectifiquéis pasado este tiempo, se aprende de un aliño para otro. Si optáis por rallarlas, el procedimiento es igual, pero habréis de esperar más días hasta que cojan el aliño, mientras que si vuestras preferencias son las clásicas aceitunas de ajo (también llamadas "del año"), bastará con que las mezcléis bien con abundantes ajos, cubrir con salmuera y antes de cerrar el frasco de cristal o bidón de plástico poner un poco de aceite sobre la superficie a fin de que evitar la afloración de moho.Algunos meses después estarán a punto.

01 junio 2011

Ropa vieja, la receta ecológica



No hay nada tan generoso en cocina como aprovechar los restos de una comida para transformarlos en un plato fácil y agradable. Es el caso de la ropa vieja, así llamada desde antiguo por nuestros padres y abuelos y cuya receta resulta tan versátil como sugestiva su elaboración en cada casa. Es un plato, además, que podemos consumir caliente o frío, aquí manda el gusto, pero lo que más me sorprendió cuando lo preparé por primera vez fue la aceptación que tuvo por parte de mis dos hijas ya que no es una comida frecuente en los menús caseros y rara la familia que del cocido aprovecha además de la pringá (para la elaboración de croquetas), los garbanzos con la idea de dar forma a esta peculiar tortilla de trompos. En algunas casas he comprobado que la ropa vieja se elabora como si fuera un revuelto, con las legumbres sin machacar y aliñadas con especias al gusto; en otras en cambio, he descubierto que ropa vieja es algo semejante al humus de garbanzos, con un final de textura cremosa. Os traígo al blog la forma en que preparo la ropa vieja, que no es si no la recuperación de una vieja receta tradicional sujeta, no obstante, a las innovaciones que queráis incorporarle.

Ingredientes: Garbanzos sobrantes del cocido. Cebolla o puerro.

Elaboración:  Calentar en el microondas los garbanzos y escurrir gran parte del caldo que aún pudieran soltar, pero sin dejarlos secos, machacar con un tenedor hasta lograr una masa uniforme. En una sartén, pochad una cebolla o puerro, suelo usar este último ya que es más suave. Dependiendo de la cantidad de masa de garbanzos que nos quede usaremos uno o dos puerros. Cuando la verdura esté pochada (usar una pizca de sal para su coción, pero no os paséis ya que los garbanzos conservan la dosis sabrosa que les dio el caldo del cocido), incorporar la masa y, a partir de ahora, es cuando debemos prestar atención a esta receta, pues hay que ir moviendo constantemente la masa, mezclada con la verdura, hasta conseguir un bloque compacto, vigilando que no se agarre y dándole la forma deseada, eso sí, procurando que la 'tortilla' de garbanzos no quede demasiado tostada. Degustarla en frío o caliente ya es gusto de cada cual, en casa solemos tomarla alternativamente, pero os recomiendo que la dejéis cocinada unas horas antes para que los sabores se mezclen bien.

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